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Creo, que en la colonia japonesa se empezó a practicar
el judo formalmente cerca del año 1939. En aquel entonces se encontraban en lima, primeramente el señor Masao Makishira, cuarto
Dan; luego el Sr. Shiro Oohashi (firma Murono); Sr. Kiuchi, tercer Dan (escuela japonesa de Santa Beatriz); Shinzo Maruyama,
segundo Dan; Shigeo Hamada e Hiroe Watanabe, ambos Shodan. Luego de consultar con los señores Makishira y Hamada, contando
con la colaboración de la sociedad japonesa, se logró poner bajo nuestra disposición, el auditorio de la sociedad Okinawense,
y con la cooperación de los señores, antes mencionados, empezamos por un lado a perfeccionar nuestras técnicas mutuamente
y también a dirigir a los aficionados.
En esos días llegó, como delegación del judo japonés, el sen sei Sumiyuki Kotami, sexto dan de Kodokan con su esposa,
el sen sei Sato quinto dan y demás acompañantes. Aprovechando esta ocasión participamos juntos en una demostración en el estadio
nacional, luego de randori, se efectuó por ambos profesores antes mencionados, nage no kata, katame no kata y kime no kata,
o dicho en otras palabras demostración de lanzamientos, retenciones, palancas y estrangulaciones, y auto defensa respectivamente,
demostrando un arte fino, dejando una profunda impresión al público asistente. También se efectuaron demostraciones en la
escuela de la policía, el cuartel del Rimac y en la escuela primaria japonesa del callao; estos acontecimientos fueron publicados
con mucha dignidad en los diarios de habla hispana de lima.
A causa de esto, existen episodios como los siguientes:
Un cachascanista, cuyo nombre no recuerdo, llegó solicitando una pelea, eso estuvo bien, pero, su deseo era realizarla
en el coliseo Manco Cápac (antiguo escenario del cachascán) cobrando entrada, el sen sei se rehusó decididamente a esto, diciendo
que el judo no debe de ser empleado como negocio; entonces el cachascanista, como propaganda personal, publicó en la Crónica,
si no me equivoco, un artículo difamatorio, el cual decía: “Rete a un judoka japonés, pero al parecer, rehusó por miedo”.
Enterándose de esto el sen sei sato, anunció: esto no se puede dejar así, vamos a enfrentarnos, empero no como un espectáculo,
competiremos con dignidad, en el auditorio de la escuela primaria japonesa, un día en que se va a realizar una practica. Nos
tomó dos (2) días en notificar al retador, pues el domicilio de esta persona no era muy claro. Sea lo que sea, para el día
señalado, no se presentó, desapareciendo como entre nubes y allí terminó todo.
También en el cuartel del Rimac, cuando se realizó una demostración de judo, un soldado, él mas fuerte del escuadrón,
un hombre de piel oscura, que medí mas de 1.80 metros
pesando mas de 100 kilos, dijo que derribaría al sen sei Sato y se enfrentó, pero quedo completamente anulado frente a los
waza del Judo, siendo lanzado en un santiamén, suceso que dejó asombrado a los oficiales superiores.
Como historia, anécdotas y sucesos previos a la posición del judo en el Perú ocurrieron muchas, pero es materia de
este trabajo el dar una idea de la incursión del judo en el Perú, hoy en día este arte marcial se encuentra “algo”
descentralizado, pero no de la manera que realmente aquellos que amamos este deporte quiera que este y, es mas, no se está
difundiendo de la manera que se debiera difundir y, es que como lo indique en la parte introductoria, las autoridades deportivas
no apoyan como debe hacerlo y difundirlo como debería de hacerlo. De esto muy fácil las autoridades podrían refutar lo que
se menciona simplemente argumentando, o que no es conocido este deporte, o que no hay gente capacitada, o infraestructura,
o lo que es muy común el escuchar “no hay recursos económicos” para realizar dicha difusión, es muy fácil decir
esto, pero solamente si nos preguntáramos ¿y por que para otros deportes y/o federaciones este recurso hay hasta por demás?,
¿se distribuye realmente como debería distribuirse estos presupuestos, existen las personas capaces e idóneas de manejar administrativamente
estos recursos?, ¿existe el interés o la colaboración de la prensa, en poner a su disposición sus medios como para poder difundirlo,
o solo están a la espera de un acontecimiento de primer plano para colocarlo en su portada principal? .
Aquí hay mucho tema, que simplemente con mencionar de la manera como la he hecho deberán en el fondo sentirse cómplices
del no despegue de nuestro deporte. Es una pena él tener que comentarlo, pero este tipo de noticias y acontecimientos solo
es conocido por alguna gente muy ligada a nuestro deporte, pero es grato ver como luego de salir por sus propios medios por
tocar un ejemplo nuestra surfista nacional Sofía Mulanovich, nuestras autoridades recién le brindan el apoyo e interese del
caso, soy uno de los primeros en ponerme de pie y aplaudir a nuestra deportista, pero a los pocos conocedores, en el judo
ha sucedido y sigue sucediendo casos similares como la antes mencionada, para vuestro conocimiento tenemos en el judo campeones
mundiales (2 veces) y es lamentable decirlo, por la falta de apoyo y interés de nuestra autoridades han tenido que emigrar
a los EEUU con sus propios recursos y seguir su preparación, pero antes debido a la actual política administrativa este judoka
(por mencionar 1 solo caso) renunció a la selección peruana de judo y, ya van dos (2) oportunidades que este judoka compite
representando a los EEUU siendo dos (2) veces campeón mundial....., ¿qué hacen nuestras autoridades?, ¿están enteradas?, ¿o
lo saben y no quieren difundirlas, pues puede causarles daño a título personal?. Son cosas y aspectos que me atrevo a escribir,
pues siendo cinturón negro, responsable de una academia de judo, reconocida por el IPD y por la FDPJ, pienso tener la facultad y el peso suficiente como para poner en conocimiento del público
en general y, que sean testigos como se está trabajando en nuestra disciplina, pero es cierto que no solamente las autoridades
son los únicos culpables sino, que también estos acontecimientos han contagiado a entrenadores e incluso deportistas, por
lo que nuestra preparación es por decirlo de alguna manera es a la criolla, existiendo solo planes de entrenamiento solo en
informes pero, que estos no se llevan realmente a la práctica y mucho menos no se realiza el seguimiento y supervisión del
mismo.
Quiero solamente finalmente con este trabajo, noble y modesto de un sen sei en este arte, el poder aportar a la parte
netamente deportiva a desarrollarnos y crecer profesionalmente mucho más en este deporte, pero crecer de una manera correcta
y segura, que nos brinde primeramente la calidad de formar buenas personas y judokas, para luego pasar a la parte deporte
(Elite) y desarrollar futuros campeones dentro y fuera del tatami, como es una enseñanza que siempre me fue impuesto por mi
sen sei.
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